Tener que abandonar un proyecto se suele ver como un fracaso, pero a veces es lo mejor que se puede hacer.

En mi caso, tras volver a ponerme con todas las ganas a seguir bordando el juboncillo, la cosa se fue atascando y finalmente me he dado cuenta de que he cometido tantos errores con él que lo único que estaba haciendo era perder el tiempo y frustrarme.

Aquí me he quedado. Como podéis ver el avance ha sido casi nulo.

El error número uno ya lo arrastro desde el que empecé, y es no haber planificado el bordado. Por culpa de eso he acabado poniendo el cordón demasiado cerca del borde en varias zonas, con lo que no me queda sitio para poner ni las hojas ni el cordón que remata todos los bordes.

Ésto se podría arreglar si no se me juntase con el segundo error, que fue elegir una tela que no era la adecuada.

Al principio pensé que el único problema de elegir un paño de lana para hacer el juboncillo era que no era el tejido que usaría una dama, así que me encogí de hombros y decidí aprovechar que ya la tenía y que no me hacía falta gastar más dinero.

En realidad la cosa ha sido más complicada y ha resultado que al colocarla en el bastidor se deforma.

Quizá si hubiese planificado y hubiese bordado antes de cortar (otro error) esto no habría pasado, pero puede que sí.

Así que para evitarme más frustraciones y pérdida de tiempo que podría haber estado usando para otros trajes he decidido quitarle el poco bordado que he hecho, arreglar el trozo que se ha dado de sí, ponerle un forro y convertirlo en un juboncillo sencillo.

Quizá más adelante me anime a hacer el bordado, pero ya será con una buena planificación y cuando haya acabado otras cosas que aún tengo a medias.