Falda 1865

¡Celebremos una fiesta! ¡La falda del demonio está terminada!

No, ahora en serio. Creo que esta es la prenda que más dolores de cabeza me ha dado en mi vida y llevo dándole a la aguja desde que tengo uso de razón.

La empecé en diciembre de 2018 y la terminé en abril de 2020: un año y cuatro meses en la que he estado a punto de quemarla cuatro ó cinco veces, sobre todo en la recta final.

Pero empecemos por el principio.
La cosa era sencilla: una falda con el mismo patrón que la enagua (uy, si no habéis visto mi instagram aún, tendréis sorpresa en la próxima entrada), ensanchado para dar más vuelo, con tablas, sin forro. Craso error, porque no he podido liarla más haciendo algo que con este proyecto.

Primer fallo: no hay fotos de proceso. Ni una hasta la primera que compartí aquí, con todo casi montado a falta de decoración y cintura.

Segundo fallo: las costuras de la mayoría de las piezas van hilo con sesgo (no llega a ser biés de 45º, pero la tela no está al hilo).En la enagua sin problema, pero al coser la falda los sesgos se me estiran y la costura queda «fruncida». Tardé meses en darme cuenta de por qué había pasado.

Tercer fallo: la espalda lleva dos piezas casi cuadradas. En vez de coserlas al hilo las cosí al contrahilo. ¿Cuál es el problema? Que no tienen el mismo comportamiento estructural y el brillo cambia. Y se nota. Otro problema que no ví hasta varios meses después.

Cuarto fallo: no ver los fallos y descoserlo todo en el momento.

¿Veis la diferencia de brillo entre la espalda y el lateral y esos frunces en la costura? Mea culpa 🙁

Quinto fallo: olvidarme de que esas faldas llevan bolsillos. Algún día descoseré una costura para ponérselo.

Sexto fallo: basé el patrón, con los cierres y todos los detalles, en una falda de esa época que lleva el delantero con tablas, pero la espalda fruncida. De este fallo hay fotos.

¿Véis como se abren las tablas en la espalda? Pues eso es porque si lleva tablas, el cierre va en una de las costuras laterales. Y claro, no lo ví hasta que ya había cosido la cinturilla. Tocó deshacer y volver a hacerlo, pero funcido.

Séptimo fallo: la decoración. Yo quería ponerle una cinta de terciopelo, que había comprado y era maravillosa, pero es demasiado gruesa y al intentar asentarla sobre la falda, como la parte de arriba tiene que quedar más corta que la de abajo (tened en cuenta que es como una campana) no quedaba bien ni dejaba hacer un pliegue. Al final me decidí por usar una cinta de la que había comprado el rollo entero, para decorar el cuerpo de baile con la misma y no tener que darle muchas vueltas.

Pero a pesar de todo, la he terminado.

Bibliografía:

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