Vestido crepe rosa 1925

(Nota: esta entrada se publicó en diciembre del año pasado, pero por alguna razón se ha despublicado sola 🤔)

Estoy de vuelta, esta vez esperando durar más tiempo.

Mi idea había sido publicar esta entrada entre enero y febrero de 2021, nada más terminar el vestido, pero ha llegado el día de hoy y no he sido capaz de hacerme unas fotos con él puesto  Al final entre unas cosas y otras, cambio de rutinas por la vuelta a (más o menos) la normalidad tras las restricciones de la pandemia, pues he seguido cosiendo pero no he llegado a poner al día la web. Ahora tengo unas cuantas cosas acabadas, y toca un regreso por todo lo alto.

En la última entrada nos quedamos en la prueba en tela de sábana, que es lo primero que hago cuando utilizo patrones antiguos. Después de un año no recuerdo el proceso con mucho detalle, pero fue un vestido muy sencillo de coser y simplemente comentaré las pocas dificultades.

A lo que más vueltas tuve que dar fue a cómo colocar los patrones en la tela para aprovecharla al máximo. Necesitaba que me sobrase suficiente para hacer el canesú y para un bies y, si había suerte, para hacer un cinturón.

El bordado del canesú fue fácil, la tela es bastante translúcida y bastó con colocar el patrón dibujado completo debajo y calcar con un bolígrafo de esos que se borran con calor. En la imagen podéis ver la prueba que hice para ver qué tipo de puntos usar y si quedaba como me lo imaginaba. Y sí, de ahí al definitivo.

Por cierto, si tenéis que planchar un bordado y no queréis que se aplaste, el truco de mi madre es colocar una toalla doblada sobre la tabla, colocar la tela sobre ella y planchar por el revés .

La sobrefalda y falda van hilvanadas juntas y cosidas al cuerpo a la vez, con la costura interior planchada hacia abajo para que no se vea. Debería haber aprovechado el sobrante del cuerpo para rematarlo y que no se deshile, pero deje sólo un centímetro y no me quedó otra que hacerle un sobrehilado 

Para coser el canesú al vestido, dejé el hueco sin coser pero marcado con hilo. Cuando el bordado estuvo terminado, con las costuras dobladas debajo, lo coloqué en su sitio con alfileres. Después corté por el centro del cuerpo para tener mejor acceso y lo hilvané y cosí a máquina.

Ahí ya solo quedaba hacer los bieses, rematar con ellos el cuello y las sisas y coser el bajo.

Realmente lo que más tiempo me llevó fue hacer el bordado, lo demás (obviando que tuve que pasar hilos flojos para marcar todas las costuras e hilvanar antes de coser, que esta tela se mueve del sitio solo con mirarla) fue muy rápido.

Al final no me sobró suficiente tela para el cinturón, así que tengo pendiente buscar una tela que combine para añadirlo.

He de decir que estoy muy contenta con el resultado. No solo lo voy a usar para recreación, sino que seguramente me lo ponga algún verano para salir cuando tenga que ir «arreglada».

Experimentando con tintes

Llevaba un montón de años queriendo hacer pruebas con tintes naturales, pero hasta hace poco todas las instrucciones que encontraba necesitaban ya no solo un montón de pasos, sino también materiales caros, difíciles de encontrar o peligrosos.

Pero un día averigüé que se pueden usar cáscaras de cebolla para teñir de amarillo-marrón y no se necesita más mordiente que sal o vinagre, así que empecé el trabajo de guardar esas pieles cuando cocinaba.

Y por fin, después de un año, junté las que creí serían suficientes para sacar un tono amarillo.

Las instrucciones son sencillas: 5 cucharadas de sal (yo usé sal gorda) por cada litro de agua, añadir las cáscaras y hervir hasta que creas que no sale más tinte. Yo me cansé de esperar después de hora y media, dejé que se enfriase y colé el líquido con un colador cubierto por un trozo de tela de algodón.

Siguiente paso es volver a poner el líquido a hervir, y cuando esté meter la tela… húmeda. Por supuesto yo la metí seca .

Y esperar con mientras se «cuece». Como quiero ver cómo cambia el tono con varios baños de color, solo lo dejé media hora y después aclaré las piezas con agua fría y las puse a secar en horizontal a la sombra.

Y aquí viene otro experimento y la razón por la que uns de las telas tiene un color raro: para esa usé un mordiente de hierro.

¿Y qué es eso? Óxido de hierro mezclado con vinagre y agua.

He de decir que esa opción la encontré tres días antes en un blog en inglés, y se dio la casualidad de que podía conseguir suficiente óxido a tiempo para probar.

Mi padre me dió un par de planchas de hierro que habían aparecido durante una reforma y estaban muy oxidadas, así que dejé una en una palangana con una mezcla de agua y vinagre a partes iguales durante toda la noche.

Un consejo: no hagáis esto en el cuarto de baño. El olor es horrible.

La manera de usar este mordiente es sumergiendo la tela recién sacada del baño de tinte y procurando que se empape bien. Al principio parece que va a quedar de un color marrón oscuro, pero seca…

¡Verde!

En la foto podéis ver los colores con los que quedaron una vez secos. El amarillo anaranjado es bonito, pero el que realmente me gusta es el verde.

Es siguiente paso fue teñir de nuevo cuatro de las piezas de tela. Dos durante un cuarto de hora y las otras durante media.

La mayor diferencia está al cabo de media hora (la que está sobre las otras dos), pero como se puede ver no se ha oscurecido demasiado el tono. Y sí, el color se ve diferente en esta foto y no tengo muy claro por qué

He guardado el tinte sobrante en botes de cristal en la nevera. No tengo claro si puede aprovecharse de esa forma, pero como mi idea es probar con un tercer baño para ver si se puede sacar algo más de color y no tengo más cáscaras de cebolla, no me ha quedado otra (salvo que quiera esperar otro año a llenar el túper 🤣). Después, como tengo dos piezas de cada tono, las pondré en la lavadora con la colada de la semana unas cuantas veces para ver si el color queda bien fijado o se destiñe.

¿Y para qué voy a usar esto? Pues de momento solo como una prueba, pero el futuro dirá 😉

Fuentes:
https://tintesnaturales.org/tenir-tela-con-cascara-de-cebolla/ https://littlehouseontheprairie.com/how-to-create-the-green-yarn-from-christmas-at-plum-creek-episode/

Cuerpo de baile 1865 – I

A pesar de que estoy dedicándome principalmente al traje de paseo de 1925, no he dejado el conjunto de 1865. La ropa interior está casi terminada, la falda está lista, y ahora toca ponerse con el cuerpo.

En un principio la idea era hacer una «robe à transformation», que es un conjunto de falda, cuerpo de día y cuerpo de noche con la misma tela y decoraciones, pero no tengo suficiente tela.

En todos mis proyectos he comprado la tela mucho antes de tener el patrón y excepto en el vestido medieval y en el regencia, en todos me he quedado corta 😅

Para este conjunto, ahora que ya lo tengo a la mitad y he ganado algo de experiencia, en vez de los 4 metros que compré, tendría que haberme hecho con al menos 8, ya que no quiero usar la misma tela para las decoraciones, pero a la falda le añadiría otra pieza de un metro de ancho en la espalda y, con eso, me quedaría de sobra para los dos cuerpos y por si cometo algún error.

Pero como solo compré esos 4 metros, no me ha quedado otro remedio que hacer cambios. El cuerpo de noche, al llevar mangas cortas, gasta muy poca tela y me cabe justo en lo que me ha sobrado de la falda. Para el cuerpo de día voy a remodelar la blusa del traje de exploradora (que ahora me queda enorme 😑) y la acompañaré con una chaqueta. Y si quiero otro modelo puedo hacer un corpiño montante en un color que combine.

Ya había dado muchas vueltas a las revistas de ese año buscando modelos y al final me decanté por este de la portada de La moda elegante del 14 de marzo de 1865.

Además del patrón de la berta, en ese número venía un patrón básico de corpiño para otro modelo de berta, pero se podía combinar sin problemas, así que fue una suerte.

Como no tengo nada de experiencia con este modelo decidí montarlo en papel para ver la forma aproximada, los volúmenes y cómo asentaba en el maniquí, y después de darle un par de vueltas decidí hacer una prueba en tela de sábana sin cambiar ni una sola medida.

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Y acerté.

La parte del torso me quedaba perfecta, pero el pecho es mucho más grande y tengo dudas sobre si la espalda es estrecha o si lo normal es no poder levantar los brazos ni llevarlos hacia adelante 😅

El pecho se soluciona fácilmente, ya que la tela a lo largo de la costura se pliega por sí misma hacia donde se tiene que quitar, pero el resto ya no lo tenía muy claro.

Así que el patrón volvió a la mesa de dibujo… Y estaba preparándome mentalmente para hacer experimentos de patronaje cuando encontré esto en Pinterest:

¿Un cuerpo de baile que se cierra en el delantero? Sí. Y tirando del hilo encontré más cuerpos con este mismo estilo.

Y es un estilo ideal, porque uno de los problemas que tengo es que, salvo en los eventos, no tengo ayuda para ponerme la ropa, con lo que si tengo que elegir siempre saldrá ganando lo que sea más fácil de ponerme por mi cuenta. Así que toca otro cambio en el proyecto (además, el modelo me encanta 😍😍😍)

Aún no he empezado a transformar el patrón, he de decir que he estado un poco perezosa, pero espero ponerme con ello el mes que viene (después será como la falda y tardaré otro año 🤣)

Vestido de 1925 – Avance

Después de terminar la ropa blanca para 1925, toca ponerse con el resto del vestuario

Revisando la revista de la que saqué los patrones de la ropa blanca de 1925, me enamoré de este vestido. Además, resulta que es de crepé rosa y tenía tela de ese tipo y color entre las que había comprado hace tiempo, así que estaba convencida de que sería el vestido más sencillo que había hecho hasta el momento.

Craso error.

Resulta que tengo 2 metros de esa tela, pero al llevar la sobrefalda plisada, necesitaría más del doble.

¿Me desanimé y decidí buscar otro patrón? Ni hablar, yo quería ese canesú y que llevase sobrefalda, pero no había más patrones en la revista que se ajustasen (y para los que tuviese suficiente tela).

Al final decidí empezar a buscar un modelo para el bordado, que no venía en ese número, y mientras tanto ver qué podía hacer.

Después de darle vueltas y más vueltas al problema y de soltarle el rollo a mi madre (sabe coser también y suele ser a la que más doy la paliza con el tema), me decidí por modificar un par de elementos:
– Las mangas, porque todos los eventos a los que voy son en verano y entre los vestidos de paseo de ese número de La Moda Elegante los había que nos las llevaban
– La sobrefalda, que es la parte que más tela se lleva (tres veces el contorno de cadera para poder hacer el plisado), en lugar de hacerla como en ese vestido, decidí que quedaría casi igual de bonita con unos pliegues enfrentados a cada lado y me sobraría suficiente tela para hacer los bieses con los que rematar cuello y sisas.

Y en medio de la toma de decisiones del patrón, encontré un modelo de bordado precioso para el que tenía algo de material en casa y que además es muy sencillo, aunque como siempre tengo que liarme resultó que no tenía suficientes abalorios ni hilos. Por suerte en mi mercería habitual tenían una tintada igual del hilo de bordar (mis madejas tienen 30 años, los que llevéis tiempo en esto del bordado sabréis la odisea que puede llegar a ser encontrar el mismo color)

Siguiente paso una vez está todo decidido: modificar el patrón del cuerpo.

¡Sorpresa! Como hay cosas que es más fácil explicarlas a medida que las haces, he decidido ir grabando pequeños vídeos, aunque en ellos se puede ver que no tengo nada controlado 😆

Para la sobrefalda no hice patrón, ya que no es más que un rectángulo y en este momento aún estaba haciendo la prueba con tela de sábana para ver si la talla me valía.

Y como veis, me queda bastante bien, así que para este vestido no necesité hacer más modificaciones y ya estoy con la tela definitiva. Pero eso, para otra entrada 😜

Ropa blanca 1925

Hoy toca cambio de siglo. Habitualmente me muevo por el XIX, pero en diciembre de 2019 conseguí hacerme con un ejemplar de La Moda Elegante de agosto de 1925 con patrones en perfecto estado y decidí que 2020 sería el año perfecto para hacerme un conjunto sencillo de los locos años 20 😁

En un principio no iba a empezar con esto hasta septiembre, pero con el tiempo que he ahorrado al teletrabajar y no poder (ni querer) salir de casa durante el estado de alarma, había terminado el juboncillo sin mangas y un par de cosas de ropa de diario y necesitaba algo sencillo para compaginar con los otros proyectos en los que aún estoy en fase de pruebas de patrón, así que lo adelanté.

El patrón corresponde a la camisa y pantalón de arriba a la izquierda

Lo primero para cualquier época es empezar por la ropa interior y, en los años 20, lo más básico era la «ropa blanca». Yo me decanté por camisa y pantalón, ya que era el patrón que tenía, y decidí que la decoración iba a ser la más sencilla: puntilla y una cinta.

Sacar los patrones fue la odisea mayor, porque aunque son del mismo tipo que los de otras épocas (es decir, igual a los de las revistas de patrones modernas, pero todas las líneas en negro), aquí han puesto demasiados patrones por hoja y llega un momento que ya no distingues unas lineas de las otras.

Mi truco suele ser llevar el patrón a una copistería y que me lo fotocopien (ojo, buscad un poco porque la mayoría de copisterías no hacen este tamaño, y de las que lo tienen, el precio se puede estar en un rango de 3€ a 20€ por copia), y después marcar las líneas que me interesan con rotuladores fluorescentes de diferentes colores.

Después ya la cosa fue tan rápido que la camisa la hice en un solo día.

El pantalón son solo dos piezas, una por cada pata y en la cintura se hace un dobladillo, dejando un trocito sin coser para poder ponerle una goma. Como es una prenda que se va a lavar con frecuencia, todas las costuras las hice francesas, y las puntillas las cosí con una técnica de la época que saqué del libro «Underwear and lingerie», que encontré gracias a Lina de la web Sew Historically.

Para la camisa usé las mismas técnicas, aunque antes de coser nada la hilvané para asegurarme de que podía ponérmela por la cabeza, porque no lleva aberturas. En el escote hice un dobladillo un poco más ancho para evitar que la tela se deformase con el uso y puse un entredós con una cinta.

Para colocar los tirantes simplemente doblé los extremos de modo que quedasen en la parte interior y los cosí al dobladillo con punto de lado.
En la foto podéis ver cómo lo coloqué, es el de abajo.

Y con esto ya estaba lista para empezar a hacerme el vestido. Pero esa odisea será narrada en otra ocasión 😉

Juboncillo sin mangas c.1810

A veces, en pinterest, una se enamora.

Encontré este cuerpo bordado y me encantó el diseño. Buscando el original para asegurarme de que realmente era de la época imperio (o regencia, como prefiráis), descubrí que está en el museo del Castillo de Malmaison y perteneció a Josefina Bonaparte.

Esto fue a principios de Marzo, cuando aún no se nos habría pasado a nadie por la cabeza que se iba a paralizar el país entero y a cancelarse todos los eventos, y yo pensaba que en mayo estaría en Madrid vestida de época; así que decidí hacer una versión sencilla con las telas que tenía en casa. Y cuando llegó el estado de alarma decidí que, a pesar de todo, quería hacerlo.

Tenía pocas ganas de hacer el patrón desde cero, así que utilicé el que tengo de vestido de Sense & sensibility y lo modifiqué para que tuviese las costuras lo más parecidas.

Creo que este ha sido el proyecto en el que más pruebas he hecho. Primero corté el patrón en la tela que iba a usar para el forro (batista de algodón) y ajusté las pinzas y la espalda, después esos cambios también hay que probarlos antes de cortar la tela del exterior, y el cruce del pecho, que en el original está cosido aparte, yo decidí hacerlo de una pieza así que tenía que dejarlo para el final y que no quedase ni muy largo ni muy corto.

También decidí coserlo a mano, siguiendo un tutorial de Koshka-the-cat, ya que tenía tiempo (el teletrabajo XD) y ganas. Al final no lo terminé hasta mayo, pero quedé encantada del resultado.

La verdad es que tener que estar encerrada en casa me ha venido hasta bien en el tema costura, en la próxima entrada os enseñaré otro de los proyectos que he terminado.

Reincidentes – enagua 1865

Tengo algunas prendas que parece que están acabadas, pero algún tiempo después te das cuenta de que necesitan uno o dos cambios.

Eso me ha pasado con la enagua del traje de crinolina elíptica. Había terminado de montarla, había escrito y publicado la entrada correspondiente, y llegó el momento de probar la falda con ella: no me gustaba. ¿El problema? que el bajo de la falda se metía por debajo de la crinolina al caminar. Es un problema que no ves en el maniquí y que queda muy feo (o al menos a mí no me gusta nada que haga eso 😅) Así que tocó buscar solución.

La mejor opción era añadir un volante en el bajo, así que me puse a buscar en los ejemplares de La moda elegante de esa época para ver si había alguna referencia y, por suerte, la encontré.

Nadie dijo que la suerte fuese buena. Los volantes encañonados parecen muy sencillos de hacer, pero al final estuve más de 10 horas repartidas en tandas de 2 horas midiendo, doblando y planchando 12 metros de tela. Nunca más. He de decir que el modelo lo usé solo de inspiración y que, aparte de que los volantes los hice sin separación, la parte del encaje la obvié, porque es mucho dinero y no queda bien con las lorzas que ya tenía. Por suerte montar y coser el volante ya fue fácil, aunque se tarda bastante porque hay que sujetar cada pliegue con alfileres. Y claro, no podía salir bien a la primera.

En la foto solo tengo montada la mitad, pero ya se ve que es muuuy larga. Así que tocaba añadir otra lorza, porque me negué a deshacer la cintura para acortarla por ahí.

Al final, a pesar de los errores, he quedado muy contenta con el resultado, así que espero no tener que volver a retocarla en el futuro (excepto para ensanchar la cintura, que con la cuarentena adelgacé 😑) .

Falda 1865

¡Celebremos una fiesta! ¡La falda del demonio está terminada!

No, ahora en serio. Creo que esta es la prenda que más dolores de cabeza me ha dado en mi vida y llevo dándole a la aguja desde que tengo uso de razón.

La empecé en diciembre de 2018 y la terminé en abril de 2020: un año y cuatro meses en la que he estado a punto de quemarla cuatro ó cinco veces, sobre todo en la recta final.

Pero empecemos por el principio.
La cosa era sencilla: una falda con el mismo patrón que la enagua (uy, si no habéis visto mi instagram aún, tendréis sorpresa en la próxima entrada), ensanchado para dar más vuelo, con tablas, sin forro. Craso error, porque no he podido liarla más haciendo algo que con este proyecto.

Primer fallo: no hay fotos de proceso. Ni una hasta la primera que compartí aquí, con todo casi montado a falta de decoración y cintura.

Segundo fallo: las costuras de la mayoría de las piezas van hilo con sesgo (no llega a ser biés de 45º, pero la tela no está al hilo).En la enagua sin problema, pero al coser la falda los sesgos se me estiran y la costura queda «fruncida». Tardé meses en darme cuenta de por qué había pasado.

Tercer fallo: la espalda lleva dos piezas casi cuadradas. En vez de coserlas al hilo las cosí al contrahilo. ¿Cuál es el problema? Que no tienen el mismo comportamiento estructural y el brillo cambia. Y se nota. Otro problema que no ví hasta varios meses después.

Cuarto fallo: no ver los fallos y descoserlo todo en el momento.

¿Veis la diferencia de brillo entre la espalda y el lateral y esos frunces en la costura? Mea culpa 🙁

Quinto fallo: olvidarme de que esas faldas llevan bolsillos. Algún día descoseré una costura para ponérselo.

Sexto fallo: basé el patrón, con los cierres y todos los detalles, en una falda de esa época que lleva el delantero con tablas, pero la espalda fruncida. De este fallo hay fotos.

¿Véis como se abren las tablas en la espalda? Pues eso es porque si lleva tablas, el cierre va en una de las costuras laterales. Y claro, no lo ví hasta que ya había cosido la cinturilla. Tocó deshacer y volver a hacerlo, pero funcido.

Séptimo fallo: la decoración. Yo quería ponerle una cinta de terciopelo, que había comprado y era maravillosa, pero es demasiado gruesa y al intentar asentarla sobre la falda, como la parte de arriba tiene que quedar más corta que la de abajo (tened en cuenta que es como una campana) no quedaba bien ni dejaba hacer un pliegue. Al final me decidí por usar una cinta de la que había comprado el rollo entero, para decorar el cuerpo de baile con la misma y no tener que darle muchas vueltas.

Pero a pesar de todo, la he terminado.

Bibliografía:

Spencer c.1810

¡Bienvenidos a los tiempos interesantes!

La última vez que me pasé por aquí fue en diciembre y desde el 1 de enero de este año las cosas se me han ido descontrolando. En redes sociales habréis visto que no he parado de coser, pero lo de hacer entradas con los avances ya es otro cantar. Por suerte parece que voy teniendo más ganas de poner todo en blanco sobre negro y a partir de ahora la idea es ir haciendo entradas con las cosas que he ido acabando.

La primera llega hoy, con el spencer azul que os enseñé el año pasado.

En junio de 2019 tuve un evento de época regencia y, como soy de León y aquí no se puede salir de casa sin la chaquetica, decidí hacerme el equivalente.

He de decir que al final no la estrené, porque tuvimos dos días de calor mortal, que se multiplica por mucho en el centro de Madrid.

Para este proyecto usé el patrón Sense and Sensibility, con lo que investigación y patronaje = 0

También aproveché para hacer uso de materiales que ya tenía en casa: tela azul de dudosa procedencia para el exterior, sobreces de la tela que usé para la camisa para el forro y unos botones que me había regalado hace años una amiga. Vamos, que me lucí con la historicidad en materiales y confección, pero el aspecto final fue bueno.

No tengo muchas fotos del proceso porque fui por la vía rápida y, aparte de alargar las mangas (en serio, no hay patrón, histórico o moderno, en el que las mangas me lleguen a la muñeca 😒) e intentar ajustar las pinzas del pecho, no retoqué nada.

¿Estoy contenta? Más o menos. Como lo hice aprisa y corriendo tiene muchos fallos: algunas pinzas hacen lo que en mi casa se llama «culo de pollo», el cuello no me asienta bien porque no corregí la zona de los hombros (los tengo ligeramente echados hacia adelante) y la entretela que usé para las solapas es demasiado blanda y quedan con poco cuerpo. Para la siguiente (porque puedo asegurar que haré otra algún día) espero dedicarle el tiempo necesario y además decorarla.

Y con esto y un bizcocho, hasta la próxima entrada 😉

Traje de la década de 1840

¡Vuelvo a la carga con un nuevo proyecto!

La falda de 1865 en este momento

Sí, los que aún me seguís os preguntaréis qué ha pasado con el traje de 1865 en el que estaba trabajando… resumámoslo en que no lo he quemado aún porque la tela fue muy cara y he trabajado demasiadas horas en él (y también he aprendido de todos los errores cometidos, que eso se suele obviar)
Ahora mismo el estado de ese proyecto es el que se ve en la foto de la derecha.

Como iba escribiendo, he empezado proyecto nuevo. El evento para el que lo estrenaría aún no está confirmado con sus fechas, pero sería en verano de 2020. Contando con que empecé la preparación la última de semana de noviembre y tiene que estar listo para finales de abril, tengo cinco meses para completarlo. Es un plazo muy muy corto para lo que estoy acostumbrada, pero estoy segura de conseguirlo.

Normalmente venía usando el blog tanto para compartir información con el resto de costureras históricas en el internet de habla hispana, como para tener una referencia fácilmente consultable para mí misma una vez terminados los proyectos. Esto no va a cambiar, pero sí la forma en que voy a hacer el seguimiento.
Voy a aprovechar twitter e instagram para ir enseñando avances y compartir artículos e información que vaya encontrando a medida que investigue (ojo, en mis redes sociales no comparto sólo moda histórica como en el blog. Avisados estáis)

Libros y más libros

Lo primero es lo primero y, en cuanto supe que iba a empezar época nueva, saqué los libros de referencia en los que pensaba que iba a tener información (la cosa de flores de encima es la agenda que uso para tomar notas mientras trabajo)
Aparte de los que veis en la foto, han salido un par más y mucha, pero mucha información en internet, así que, para no saturar las entradas, todo eso irá a la página de bibliografía.

Y ahora ya toca comentar los resultados: tengo más dudas que antes de empezar XD

Resulta que esa década es una de transición, de las mangas abultadísimas y fadas «cortas» a las mangas pagoda y faldas acampanadas. También es la década en la empieza a usarse la ballena mecánica, por lo que conviven dos modelos muy diferentes de corsés. Para dar forma a las faldas aún no ha aparecido lo que hoy entendemos como crinolina y se usan enaguas con cordones para dar cuerpo o realizadas en telas «crinolizadas» o tejidas con crin de caballo. Pero no basta con estas, sino que hay que añadir más enaguas con volantes para que dé la silueta. También he visto enaguas acolchadas, pero no quiero morirme de un golpe de calor XD

También estoy indecisa en cuanto a la tela a utilizar. El vestido que necesito es de una tipología muy concreta y no tengo claro si puedo utilizar algodón o tendría que irme a sedas. Sí que he encontrado en museos trajes realizados en algodón, especialmente estampados, pero estoy esperando a que el Museo del Traje de Madrid saque el folleto del modelo del mes de diciembre, que precisamente está dedicado a los tejidos del siglo XIX (aunque con la suerte que tengo no habrá nada detallado de esta época XD)

Pero con el poco tiempo, hay que tomar decisiones rápidas y quizá no del todo acertadas. Una vez sentadas las bases ya tendré más facilidad para seguir con la investigación y podré modificar o sustituir lo que no sea correcto del todo. Por el momento, estas son las prendas que creo son necesarias para completar la indumentaria:

  • Camisa
  • Corsé
  • Pantalones
  • Enagua encordada
  • Dos enaguas sencillas
  • Cubrecorsé
  • Cuerpo
  • Falda
  • Mantilla o bonete

Espero poder usar la camisa que tengo para el traje regencia, paro el resto toca coser.