Vestido crepe rosa 1925

Estoy de vuelta, esta vez esperando durar más tiempo.

Mi idea había sido publicar esta entrada entre enero y febrero de 2021, nada más terminar el vestido, pero ha llegado el día de hoy y no he sido capaz de hacerme unas fotos con él puesto 😅 Al final entre unas cosas y otras, cambio de rutinas por la vuelta a (más o menos) la normalidad tras las restricciones de la pandemia, pues he seguido cosiendo pero no he llegado a poner al día la web. Ahora tengo unas cuantas cosas acabadas, y toca un regreso por todo lo alto.

En la última entrada nos quedamos en la prueba en tela de sábana, que es lo primero que hago cuando utilizo patrones antiguos. Después de un año no recuerdo el proceso con mucho detalle, pero fue un vestido muy sencillo de coser y simplemente comentaré las pocas dificultades.

A lo que más vueltas tuve que dar fue a cómo colocar los patrones en la tela para aprovecharla al máximo. Necesitaba que me sobrase suficiente para hacer el canesú y para un bies y, si había suerte, para hacer un cinturón.

El bordado del canesú fue fácil, la tela es bastante translúcida y bastó con colocar el patrón dibujado completo debajo y calcar con un bolígrafo de esos que se borran con calor. En la imagen podéis ver la prueba que hice para ver qué tipo de puntos usar y si quedaba como me lo imaginaba. Y sí, de ahí al definitivo.

Por cierto, si tenéis que planchar un bordado y no queréis que se aplaste, el truco de mi madre es colocar una toalla doblada sobre la tabla, colocar la tela sobre ella y planchar por el revés 👍.

La sobrefalda y falda van hilvanadas juntas y cosidas al cuerpo a la vez, con la costura interior planchada hacia abajo para que no se vea. Debería haber aprovechado el sobrante del cuerpo para rematarlo y que no se deshile, pero deje sólo un centímetro y no me quedó otra que hacerle un sobrehilado 😅

Para coser el canesú al vestido, dejé el hueco sin coser pero marcado con hilo. Cuando el bordado estuvo terminado, con las costuras dobladas debajo, lo coloqué en su sitio con alfileres. Después corté por el centro del cuerpo para tener mejor acceso y lo hilvané y cosí a máquina.

Ahí ya solo quedaba hacer los bieses, rematar con ellos el cuello y las sisas y coser el bajo.

Realmente lo que más tiempo me llevó fue hacer el bordado, lo demás (obviando que tuve que pasar hilos flojos para marcar todas las costuras e hilvanar antes de coser, que esta tela se mueve del sitio solo con mirarla) fue muy rápido.

Al final no me sobró suficiente tela para el cinturón, así que tengo pendiente buscar una tela que combine para añadirlo.

He de decir que estoy muy contenta con el resultado. No solo lo voy a usar para recreación, sino que seguramente me lo ponga algún verano para salir cuando tenga que ir «arreglada».

Vestido de 1925 – Avance

Después de terminar la ropa blanca para 1925, toca ponerse con el resto del vestuario

Revisando la revista de la que saqué los patrones de la ropa blanca de 1925, me enamoré de este vestido. Además, resulta que es de crepé rosa y tenía tela de ese tipo y color entre las que había comprado hace tiempo, así que estaba convencida de que sería el vestido más sencillo que había hecho hasta el momento.

Craso error.

Resulta que tengo 2 metros de esa tela, pero al llevar la sobrefalda plisada, necesitaría más del doble.

¿Me desanimé y decidí buscar otro patrón? Ni hablar, yo quería ese canesú y que llevase sobrefalda, pero no había más patrones en la revista que se ajustasen (y para los que tuviese suficiente tela).

Al final decidí empezar a buscar un modelo para el bordado, que no venía en ese número, y mientras tanto ver qué podía hacer.

Después de darle vueltas y más vueltas al problema y de soltarle el rollo a mi madre (sabe coser también y suele ser a la que más doy la paliza con el tema), me decidí por modificar un par de elementos:
– Las mangas, porque todos los eventos a los que voy son en verano y entre los vestidos de paseo de ese número de La Moda Elegante los había que nos las llevaban
– La sobrefalda, que es la parte que más tela se lleva (tres veces el contorno de cadera para poder hacer el plisado), en lugar de hacerla como en ese vestido, decidí que quedaría casi igual de bonita con unos pliegues enfrentados a cada lado y me sobraría suficiente tela para hacer los bieses con los que rematar cuello y sisas.

Y en medio de la toma de decisiones del patrón, encontré un modelo de bordado precioso para el que tenía algo de material en casa y que además es muy sencillo, aunque como siempre tengo que liarme resultó que no tenía suficientes abalorios ni hilos. Por suerte en mi mercería habitual tenían una tintada igual del hilo de bordar (mis madejas tienen 30 años, los que llevéis tiempo en esto del bordado sabréis la odisea que puede llegar a ser encontrar el mismo color)

Siguiente paso una vez está todo decidido: modificar el patrón del cuerpo.

¡Sorpresa! Como hay cosas que es más fácil explicarlas a medida que las haces, he decidido ir grabando pequeños vídeos, aunque en ellos se puede ver que no tengo nada controlado 😆

Para la sobrefalda no hice patrón, ya que no es más que un rectángulo y en este momento aún estaba haciendo la prueba con tela de sábana para ver si la talla me valía.

Y como veis, me queda bastante bien, así que para este vestido no necesité hacer más modificaciones y ya estoy con la tela definitiva. Pero eso, para otra entrada 😜

Ropa blanca 1925

Hoy toca cambio de siglo. Habitualmente me muevo por el XIX, pero en diciembre de 2019 conseguí hacerme con un ejemplar de La Moda Elegante de agosto de 1925 con patrones en perfecto estado y decidí que 2020 sería el año perfecto para hacerme un conjunto sencillo de los locos años 20 😁

En un principio no iba a empezar con esto hasta septiembre, pero con el tiempo que he ahorrado al teletrabajar y no poder (ni querer) salir de casa durante el estado de alarma, había terminado el juboncillo sin mangas y un par de cosas de ropa de diario y necesitaba algo sencillo para compaginar con los otros proyectos en los que aún estoy en fase de pruebas de patrón, así que lo adelanté.

El patrón corresponde a la camisa y pantalón de arriba a la izquierda

Lo primero para cualquier época es empezar por la ropa interior y, en los años 20, lo más básico era la «ropa blanca». Yo me decanté por camisa y pantalón, ya que era el patrón que tenía, y decidí que la decoración iba a ser la más sencilla: puntilla y una cinta.

Sacar los patrones fue la odisea mayor, porque aunque son del mismo tipo que los de otras épocas (es decir, igual a los de las revistas de patrones modernas, pero todas las líneas en negro), aquí han puesto demasiados patrones por hoja y llega un momento que ya no distingues unas lineas de las otras.

Mi truco suele ser llevar el patrón a una copistería y que me lo fotocopien (ojo, buscad un poco porque la mayoría de copisterías no hacen este tamaño, y de las que lo tienen, el precio se puede estar en un rango de 3€ a 20€ por copia), y después marcar las líneas que me interesan con rotuladores fluorescentes de diferentes colores.

Después ya la cosa fue tan rápido que la camisa la hice en un solo día.

El pantalón son solo dos piezas, una por cada pata y en la cintura se hace un dobladillo, dejando un trocito sin coser para poder ponerle una goma. Como es una prenda que se va a lavar con frecuencia, todas las costuras las hice francesas, y las puntillas las cosí con una técnica de la época que saqué del libro «Underwear and lingerie», que encontré gracias a Lina de la web Sew Historically.

Para la camisa usé las mismas técnicas, aunque antes de coser nada la hilvané para asegurarme de que podía ponérmela por la cabeza, porque no lleva aberturas. En el escote hice un dobladillo un poco más ancho para evitar que la tela se deformase con el uso y puse un entredós con una cinta.

Para colocar los tirantes simplemente doblé los extremos de modo que quedasen en la parte interior y los cosí al dobladillo con punto de lado.
En la foto podéis ver cómo lo coloqué, es el de abajo.

Y con esto ya estaba lista para empezar a hacerme el vestido. Pero esa odisea será narrada en otra ocasión 😉

Traje de la década de 1840

¡Vuelvo a la carga con un nuevo proyecto!

La falda de 1865 en este momento

Sí, los que aún me seguís os preguntaréis qué ha pasado con el traje de 1865 en el que estaba trabajando… resumámoslo en que no lo he quemado aún porque la tela fue muy cara y he trabajado demasiadas horas en él (y también he aprendido de todos los errores cometidos, que eso se suele obviar)
Ahora mismo el estado de ese proyecto es el que se ve en la foto de la derecha.

Como iba escribiendo, he empezado proyecto nuevo. El evento para el que lo estrenaría aún no está confirmado con sus fechas, pero sería en verano de 2020. Contando con que empecé la preparación la última de semana de noviembre y tiene que estar listo para finales de abril, tengo cinco meses para completarlo. Es un plazo muy muy corto para lo que estoy acostumbrada, pero estoy segura de conseguirlo.

Normalmente venía usando el blog tanto para compartir información con el resto de costureras históricas en el internet de habla hispana, como para tener una referencia fácilmente consultable para mí misma una vez terminados los proyectos. Esto no va a cambiar, pero sí la forma en que voy a hacer el seguimiento.
Voy a aprovechar twitter e instagram para ir enseñando avances y compartir artículos e información que vaya encontrando a medida que investigue (ojo, en mis redes sociales no comparto sólo moda histórica como en el blog. Avisados estáis)

Libros y más libros

Lo primero es lo primero y, en cuanto supe que iba a empezar época nueva, saqué los libros de referencia en los que pensaba que iba a tener información (la cosa de flores de encima es la agenda que uso para tomar notas mientras trabajo)
Aparte de los que veis en la foto, han salido un par más y mucha, pero mucha información en internet, así que, para no saturar las entradas, todo eso irá a la página de bibliografía.

Y ahora ya toca comentar los resultados: tengo más dudas que antes de empezar XD

Resulta que esa década es una de transición, de las mangas abultadísimas y fadas «cortas» a las mangas pagoda y faldas acampanadas. También es la década en la empieza a usarse la ballena mecánica, por lo que conviven dos modelos muy diferentes de corsés. Para dar forma a las faldas aún no ha aparecido lo que hoy entendemos como crinolina y se usan enaguas con cordones para dar cuerpo o realizadas en telas «crinolizadas» o tejidas con crin de caballo. Pero no basta con estas, sino que hay que añadir más enaguas con volantes para que dé la silueta. También he visto enaguas acolchadas, pero no quiero morirme de un golpe de calor XD

También estoy indecisa en cuanto a la tela a utilizar. El vestido que necesito es de una tipología muy concreta y no tengo claro si puedo utilizar algodón o tendría que irme a sedas. Sí que he encontrado en museos trajes realizados en algodón, especialmente estampados, pero estoy esperando a que el Museo del Traje de Madrid saque el folleto del modelo del mes de diciembre, que precisamente está dedicado a los tejidos del siglo XIX (aunque con la suerte que tengo no habrá nada detallado de esta época XD)

Pero con el poco tiempo, hay que tomar decisiones rápidas y quizá no del todo acertadas. Una vez sentadas las bases ya tendré más facilidad para seguir con la investigación y podré modificar o sustituir lo que no sea correcto del todo. Por el momento, estas son las prendas que creo son necesarias para completar la indumentaria:

  • Camisa
  • Corsé
  • Pantalones
  • Enagua encordada
  • Dos enaguas sencillas
  • Cubrecorsé
  • Cuerpo
  • Falda
  • Mantilla o bonete

Espero poder usar la camisa que tengo para el traje regencia, paro el resto toca coser.

Enagua para crinolina elíptica

Una simple enagua parece algo muy fácil, pero yo soy especialista en complicar hasta lo más sencillo. Lo primero que he hecho y en lo que he gastado casi un mes ha sido en buscar modelos y en ver cómo se hacían los patrones en la época. Lo primero no ha salido tan mal, pero lo segundo ha sido un suplicio, porque la ropa interior, al hacerse mayormente en casa y ser algo muy básico, era más normal que se enseñase de madres a hijas y que no apareciese en los libros de costura o revistas de moda, excepto por cómo hacer los adornos o algunos modelos de bordados. Seguramente hay algún libro de la época en inglés que lo explica, pero sin dibujitos, con lo que se me escapará la mitad de lo que dice. Al final me lié la manta a la cabeza y decidí que iba a hacer el patrón igual que haría para una falda, haciendo las piezas como cuñas pero con la cintura menos ajustada para poder hacer frunces y sin decoración. Siguiente paso: tomar medidas. Ponerse toda la ropa interior, el corsé y la crinolina y medir la cintura y el largo hasta el suelo por delante, detrás y los lados. También medir el contorno del bajo por si acaso. (Un consejo si tomáis las medidas por la mañana, no apretéis el corsé demasiado. Dejad espacio porque si no, el día que vayáis a un evento y tengáis que comer con él puesto va a ser un suplicio.) Al menos ésta es la teoría, pero yo pasé mucho de ella y lo que hice fue medir la crinolina sobre el maniquí. Una pensaría que con esto está listo para patronar, pero yo tiendo a meter la pata miserablemente cuando no tengo todos los detalles apuntados, así que lo que hice fue un esquema en pequeñito, y después ya pude hacer el patrón y cortarlo con más seguridad. Un par de semanas después, lavar la tela, plancharla, ponerla en el suelo con el patrón y a cortar. Siguientes pasos: coser las costuras verticales de la enagua y plancharlas (y que no os pase como a mí y se os olvide que hay que dejar una abertura para poder ponértela luego), volver a ponerte el corsé y la enagua y… darte cuenta de que no puedes hacerte bien la primera prueba porque en cuatro años has adelgazado y tienes seis centímetros menos de contorno. Tal y como comenté en la anterior entrada, me tocó retocar la crinolina para poder hacer la primera prueba para ver los largos, de la que no hay foto. Después volví a montarlo todo en el maniquí para poder ir probando varias opciones con las tablas de las piezas del delantero y los laterales (la espalda va fruncida). Después tocaba hacer el bajo, volver a montar el maniquí e ir ajustando el largo por la cintura hasta que quedase por donde yo quería, y volver a recolocar las tablas. Ahora ya toca montar la cinturilla, de la forma normal Y una vez terminada de coser y puesto el cierre, tenemos una enagua lista para usar. Como podéis ver en la última foto, el peso de la tela me empuja la crinolina hacia adelante, así que le he cosido en la espalda una pequeña almohadilla para ayudar a que se quede en su sitio, pero aún no he hecho fotos. Ahora ya puedo empezar con la falda, para la que voy a usar el mismo patrón que para la enagua. Y por último, los links a las páginas que he usado de referencia para este proyecto. https://www.pinterest.es/americanduchess/victorian-1860-1870/ http://thedreamstress.com/2014/02/the-ca-1860-paisley-petticoat/ https://historicalsewing.com/how-to-sew-cartridge-pleats

Hasta aquí hemos llegado

Tener que abandonar un proyecto se suele ver como un fracaso, pero a veces es lo mejor que se puede hacer.

En mi caso, tras volver a ponerme con todas las ganas a seguir bordando el juboncillo, la cosa se fue atascando y finalmente me he dado cuenta de que he cometido tantos errores con él que lo único que estaba haciendo era perder el tiempo y frustrarme.

Aquí me he quedado. Como podéis ver el avance ha sido casi nulo.

El error número uno ya lo arrastro desde el que empecé, y es no haber planificado el bordado. Por culpa de eso he acabado poniendo el cordón demasiado cerca del borde en varias zonas, con lo que no me queda sitio para poner ni las hojas ni el cordón que remata todos los bordes.

Ésto se podría arreglar si no se me juntase con el segundo error, que fue elegir una tela que no era la adecuada.

Al principio pensé que el único problema de elegir un paño de lana para hacer el juboncillo era que no era el tejido que usaría una dama, así que me encogí de hombros y decidí aprovechar que ya la tenía y que no me hacía falta gastar más dinero.

En realidad la cosa ha sido más complicada y ha resultado que al colocarla en el bastidor se deforma.

Quizá si hubiese planificado y hubiese bordado antes de cortar (otro error) esto no habría pasado, pero puede que sí.

Así que para evitarme más frustraciones y pérdida de tiempo que podría haber estado usando para otros trajes he decidido quitarle el poco bordado que he hecho, arreglar el trozo que se ha dado de sí, ponerle un forro y convertirlo en un juboncillo sencillo.

Quizá más adelante me anime a hacer el bordado, pero ya será con una buena planificación y cuando haya acabado otras cosas que aún tengo a medias.

Hakama para BJD

Otra vez me he saltado la programación, pero ésta vez ha sido por una buena causa y no por hacer el vago 😉 Pero hoy ya es tercer domingo de mes y vuelvo con nuevo post.

Una de las pocas cosas de costura (aparte de arreglar cosas rotas) que he hecho últimamente han sido algo de ropa para uno de los muñecos de una amiga.

Éste es el único del que tengo fotos que me dejan enseñar XD

Y en la última prenda para ella es en lo que estoy trabajando y totalmente atascada: un hakama. No tengo dibujos propios así que si queréis saber lo que es tenéis las imágenes de google.

¿Cuál es el problema que tengo, si aparentemente no es más que una falda-pantalón con tablas? Pues eso, las tablas.

Tengo unas cuantas webs en las que explican como hacerlas, pero ninguna me coincide con las imágenes que tengo en una revista en japonés, y la revista está… eso, en japonés.

Así que tras mucho dar vueltas al patrón en papel y sacar algo que aparentemente fuese lo mismo (y recibir una advertencia de mi amiga de «con que parezca un hakama me vale, no te compliques que ya llevas un año») he sido capaz de hacer una prueba en tela y se la he probado hace dos días

Como podéis ver, me ha quedado estrecho (la tabla exterior se abre y si la cierro queda demasiado pegado a la pierna), así que toca sacar del lateral, pero el resto ya está por fin para tela definitiva.

Ésta es la razón por la que siempre se recomienda hacer una prueba primero en tela barata, salvo que ya seas un profesional y estés haciendo algo que ya has hecho veinte veces. Piensa en la posibilidad de tirar a la basura una pieza que te ha costado entre 50 y 200€ el metro.

Y como siempre, la bibliografía del proyecto (desgraciadamente, todo en inglés):

http://andsewingishalfthebattle.com/how-to-make-historically-accurate-authentic-hakama/
http://imadeitbyhand.blogspot.com.es/search/label/hakama
http://yamakaminari.com/MakeIt/Garb/RoxannesHakamaInstructions.pdf
http://www.gigaventure.com/2012/09/04/hakama-meanings-and-how-to-make-one/

Hacer y deshacer

Al final se me han liado las cosas con la mudanza y el mes pasado no fui capaz de hacer la segunda entrada porque no he hecho nada más que colocar cosas (y el estudio aún está tan desordenado que me irrita intentar trabajar allí ^^; ), pero espero que en ahora en febrero pueda ponerme al día.

Y a eso voy hoy, a poner al día un proyecto que ya tiene su tiempecito: un jubón que corresponde al traje que me hice para el aniversario de «La Pepa» allá en 2012.

Éste es el que usé como modelo:

Está expuesto en el museo del traje de Madrid, y las fotos las he sacado de la página web

¿Qué pasa con el jubón? Pues que cuando lo tenía ya a medio terminar de decorar fui al Museo del Traje de Madrid y vi el original… y decidí quitar toda la decoración y empezar de nuevo.

La razón, que tengo problemas con las escalas y todo en las fotos me parece más grande de lo que es si no vienen con referencias, y había usado lentejuelas que eran enormes en comparación con las originales.

Así que busqué algo que se pareciese más y descosí todo, y ahora vuelvo a empezar de cero.

Sí, es un engorro y es cansado, pero a veces merece la pena.

Explorando paso a paso IV – la falda

Después de descubrir que el problema de la máquina de coser era que no le gustaba el grosor del hilo que estaba usando, la falda fue coser y cantar.

Es la única pieza de ropa para la que no he usado patrón, porque tenía la tela justa y la falda básicamente es un rectángulo de tela formado por dos piezas, con una cinturilla que es otro rectángulo. Para ajustar el tamaño a la cintura le hice tablas, a ojo de buen cubero, y simplemente le cosí la cinturilla dejando un poco más de ancho para solapar la abertura que dejé en un lateral. Al final, terminada en dos fines de semana y podría haber sido uno solo si no fuera porque últimamente estoy completamente aperezada y no tengo demasiadas ganas de coser.

Como nota curiosa, comentar que para que la blusa no se salga de debajo de la falda, llevan en la cinturilla unos corchetes. Lo he visto ya en el traje de baile que estoy haciendo y me ha parecido muy útil.

Ahora sólo me queda la última pieza, la chaqueta, y hacer un par de retoques a la blusa.

Detalle de la cinturilla

Falda I

Falda II

Ahuecador de aros acabado

Por fin he acabado el ahuecador de aros. En realidad no es una prenda tan difícil, pero se me complicó más de lo que me esperaba. Los aros son de alambre cubierto de plástico, que resiste el peso sin deformarse y es barato (aunque completamente anacrónico). El resto es tela de algodón sacada de dos sábanas.

En foto parece pequeño, pero es lo bastante ancho para que sea difícil entrar por las puertas con él.

El siguiente paso para este conjunto es hacer la enagua, pero como necesito el traje de exploradora para junio, este último tiene prioridad. ¡Toca investigación! 🙂