Tener potra

Siempre he dicho que soy una persona con suerte y, aunque a veces me han pasado cosas malas, me reafirmo en ello.

El otro día fui a echar un vistazo al mercadillo de antigüedades de mi ciudad, y me vine a casa con estos «quevedos» por 15€

Están casi en perfecto estado (tienen un poco de óxido, pero eso se limpia) aún tienen la pegatina de la óptica, y son exactamente de mi graduación 😀

Y la auténtica potra es que no necesito cambiarles lo cristales, pero de eso no me dí cuenta hasta que llegué a casa y me las probé XD

Fotografía en el V&A museum. Londres

Este tipo de gafas se llevaron, más o menos, a partir de 1890. De momento no he encontrado una fecha aproximada para el fin de su uso, pero a mí me van a ir perfectas para mi conjunto modernista que, por cierto, aún no os he enseñado 🙂

Juboncillo sin mangas c.1810

A veces, en pinterest, una se enamora.

Encontré este cuerpo bordado y me encantó el diseño. Buscando el original para asegurarme de que realmente era de la época imperio (o regencia, como prefiráis), descubrí que está en el museo del Castillo de Malmaison y perteneció a Josefina Bonaparte.

Esto fue a principios de Marzo, cuando aún no se nos habría pasado a nadie por la cabeza que se iba a paralizar el país entero y a cancelarse todos los eventos, y yo pensaba que en mayo estaría en Madrid vestida de época; así que decidí hacer una versión sencilla con las telas que tenía en casa. Y cuando llegó el estado de alarma decidí que, a pesar de todo, quería hacerlo.

Tenía pocas ganas de hacer el patrón desde cero, así que utilicé el que tengo de vestido de Sense & sensibility y lo modifiqué para que tuviese las costuras lo más parecidas.

Creo que este ha sido el proyecto en el que más pruebas he hecho. Primero corté el patrón en la tela que iba a usar para el forro (batista de algodón) y ajusté las pinzas y la espalda, después esos cambios también hay que probarlos antes de cortar la tela del exterior, y el cruce del pecho, que en el original está cosido aparte, yo decidí hacerlo de una pieza así que tenía que dejarlo para el final y que no quedase ni muy largo ni muy corto.

También decidí coserlo a mano, siguiendo un tutorial de Koshka-the-cat, ya que tenía tiempo (el teletrabajo XD) y ganas. Al final no lo terminé hasta mayo, pero quedé encantada del resultado.

La verdad es que tener que estar encerrada en casa me ha venido hasta bien en el tema costura, en la próxima entrada os enseñaré otro de los proyectos que he terminado.